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¿POR QUÉ NADIE ME CREE QUE REALMENTE ESTOY ENFERMA? TRASTORNO POR SOMATIZACIÓN

¿POR QUÉ NADIE ME CREE QUE REALMENTE ESTOY ENFERMA?  TRASTORNO POR SOMATIZACIÓN

Los trastornos somatomorfos son parte de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la práctica médica general, con una prevalencia del 16%. Entre las personas que los presentan se encuentra una comorbilidad tres veces mayor de trastornos de ansiedad y trastorno depresivo mayor, así como una frecuente asociación con trastornos de la personalidad. También se reporta una marcada relación entre la dificultad de expresar sus sentimientos y la tendencia a convertirlos en síntomas corporales.

En la mayoría de los casos, las quejas somáticas son tratadas por internistas, neurólogos, médicos generales, cardiólogos, gastroenterólogos y en menor proporción por psiquiatras, por lo cual los costos derivados de los múltiples tratamientos y medios diagnósticos empleados son elevados.

Los trastornos somatomorfos son un grupo de trastornos que abarcan síntomas físicos para los cuales no se ha hallado ninguna explicación médica que los justifique, pero que son lo suficientemente serios como para causar al paciente una alteración en su funcionamiento laboral o social. Los factores psicológicos son de gran relevancia en el inicio, gravedad y duración de los síntomas, que no son producidos intencionalmente.

Factores Psicosociales: La evitación de obligaciones, expresar emociones, o simbolizar un sentimiento o una creencia.

Genética: Tiende a aparecer en familias, 10-20% de los familiares del sexo femenino, y los del sexo masculino son propensos al consumo de sustancias tóxicas y al trastorno antisocial de la personalidad.

Criterios para diagnosticar un trastorno somatomorfo:

Los síntomas pueden afectar a cualquier parte o sistema corporal, pero los más frecuentes son molestias gastrointestinales (dolor, meteorismo, regurgitación, vómitos, náuseas, etc.) y dérmicas (prurito, quemazón, hormigueo, entumecimiento, comezón, dolorimiento, enrojecimiento, etc.). Las quejas sexuales y menstruales son también frecuentes.

a)Síntomas somáticos múltiples y variables para los que no se ha encontrado una adecuada explicación somática que han persistido al menos durante dos años.

b)La negativa persistente a aceptar las explicaciones o garantías reiteradas de médicos diferentes de que no existe una explicación somática para los síntomas.

c)Cierto grado de deterioro del comportamiento social y familiar, atribuible a la naturaleza de los síntomas y al comportamiento consecuente.

En muchas ocasiones están presentes síntomas depresivos o ansiosos, tan importantes que pueden justificar un tratamiento específico.

El curso del trastorno es crónico y fluctuante y suele acompañarse de interferencias duraderas de la actividad social, interpersonal y familiar. Se sabe que en algunos países el trastorno es mucho más frecuente en mujeres que en varones y por lo general comienza al principio de la edad adulta.

Como consecuencia de los frecuentes tratamientos medicamentosos, suele presentarse dependencia o abuso de fármacos (habitualmente sedantes y analgésicos).

TRATAMIENTO:

Existen varias aproximaciones en las personas con desordenes por somatización. Sin embargo es importante mencionar que dadas las características del padecimiento y de los pacientes (en el sentido de que lo viven como un padecimiento orgánico), el paso más importante es la sensibilización del paciente para que vaya desarrollando conciencia de enfermedad.

Cuando el enfermo acepta que existen situaciones existenciales que provocan respuestas emocionales y que la inadecuada expresión de estas emociones tiene que ver con el desarrollo de las somatizaciones es un logro que favorece el reconocimiento y un mejor control de los síntomas por parte del paciente y de su psiquiatra.

Se han recomendado numerosas técnicas para el manejo del paciente somatizador. Sin embargo depende la formación del clínico y de su experiencia en la aplicación y el éxito en la terapia. Por ejemplo, la técnica de “poner en palabras las emociones”  es un recurso que a numerosos pacientes le sirve para modificar un patrón de respuesta emocional inadecuado.

La administración de antidepresivos con un perfil más sedante y cantidades pequeñas de antipsicóticos, suelen tener mejores resultados en la percepción y en la disminución de la expresividad de los síntomas.

Es preciso recordar que estos pacientes sufren de manera intensa por su padecimiento. El acercamiento y comprensión de los familiares y del especialista es importante para el éxito del tratamiento.

Dra. Silvia Alejandra Meza Cueto
Médico Psiquiatra
Ced. Prof. 4009440 Ced. Esp. 7596650
Tel. Consultorio  (33) 38 48 55 70

 

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